EL “SON” MONTUNO

“SON” MONTUNO o Son urbano, es un género de música cubana, evolución del Son Tradicional.

El Son montuno de Arsenio se inspiró en el guaguancó, pero contó con una instrumentación más rica, por la introducción de nuevos instrumentos como la conga, el piano y por el uso de varias trompetas.

El desarrollo del SON MONTUNO estuvo vinculado a cantantes como Pío Leyva y Benny Moré, también a grupos como el Conjunto Casino, Roberto Faz, Machito y José Curbelo. Esto enriqueció al género con elementos de la guaracha, el Mambo y el Bolero.

IMPORTANTE PRESENCIA CULTURAL DE HAITÍ (CON INFLUENCIAS FRANCESAS) EN LA ZONA ORIENTAL DE CUBA

Nené Manfugás, negro «tresero» nacido en Guantánamo Cuba, de ascendencia haitiana, llevó los primeros sones a los carnavales de Santiago de Cuba en 1892. Hay que notar que hizo su música con un instrumento originalmente de cuerdas y de tradición española.

Desde los comienzos de la revolución haitiana de 1791 hasta su independencia en 1804 llegaron a Cuba desde Haití miles de migrantes diversos y no solo esclavos. Aunque muchos esclavos se fueron a trabajar a las montañas de la Sierra Maestra en los cafetales de sus amos franceses, también llegaron a oriente franceses y españoles prófugos de la justicia, prisioneros, mulatos contrarrevolucionarios y exmilitares negros al servicio de España. Estas migraciones provocaron un fuerte intercambio cultural que terminó influenciando en Cuba el idioma, la composición étnica, la religión y la música, constituyéndose en una huella cultural importante. El sistema de plantación cafetalero coincidente con la emigración haitiana se hizo muy fuerte en el territorio oriental de la isla de Cuba.

La música haitiana no era totalmente africana, ya que los haitianos llegaron a Cuba con sus amos que eran franceses y la música que hizo el haitiano fue una mezcla de la contradanza francesa con influencia de la música afro haitiana. En las siguientes décadas la música religiosa de baile haitiana se cubanizó. Un ejemplo de esto lo constituye la tradición danzaria conocida como la Tumba francesa con vigencia en la actualidad a través de tres sociedades: la Caridad de Oriente, en Santiago de Cuba; la Pompadour, en Guantánamo; y la Bejuco, en Sagua de Tánamo. Este folclor haitiano, que se ha preservado en el oriente cubano, fue declarado Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en los años 1980s.

A muchos de los esclavos haitianos, llevados al oriente cubano por sus amos, se les debe el enriquecimiento y transformación de la cultura y la economía que se originaría en esta región por esa época. Algunos autores sostienen que no es posible hablar de cubanía, sobre todo en Guantánamo y Santiago de Cuba, sin tener en cuenta la huella haitiana. El gusto por la taza de café, que tanto identifica al cubano, es una herencia haitiana, como el congrí con su identidad de la región oriental o los platos del ajiaco, las carnes asadas o el grillé, así como las frituras de bacalao. Sin dudas todo ello es un universo de transculturación de valiosa presencia haitiana en la historiografía cubana.

EL SON DE SANTIAGO A LA HABANA (O DE ORIENTE A OCCIDENTE)

Nacido en la parte oriental de Cuba, donde se encuentran la Sierra Maestra y la ciudad de Santiago, desde allí fue llevado hacia la parte occidental de la isla, coincidiendo con el traslado de los soldados de la guerra de independencia, llegando así a La Habana sobre 1909. Una de las primeras agrupaciones populares de SON creadas en La Habana en 1916 fue el Cuarteto Oriental, que en 1918 se convertiría en el #SextetoHabanero. A comienzos de la década de 1920, los políticos introdujeron a grupos como este septeto en los salones de baile de la burguesía cubana, haciéndolos desde ese momento parte integral de la cultura del país.

Una vez en la capital, el SON fue adoptado como música en los barrios, especialmente en los solares. Los solares eran casas enormes o mansiones abandonadas, originalmente ocupadas por españoles que vivían ahí antes de la independencia de la isla. Después pasaron a ser ocupados por afro-cubanos, en su mayoría indigentes originarios del Congo o de otras partes del oeste de África. Estos solares eran ocupados por varias familias que vivían en la casa en contacto permanente siendo la rumba el ritmo más popular.

Dentro de estos barrios se practicaban ritos religiosos con fuerte influencia africana como la santería, el palo monte y el abakuá. Estos ritos no son exclusivamente africanos sino más bien fruto de un sincretismo con elementos europeos. La relación que hay entre la música y el sincretismo religioso afrocubano es muy rica e interesante.

DESARROLLO DEL SON MONTUNO

Al llegar el son a La Habana y a otras provincias de alrededor como Matanzas, se fue enriqueciendo con el trabajo de los sextetos y septetos, por músicos y también por la gente pobre que vivía en los solares. Otro elemento muy importante en el desarrollo del son lo constituyó la aparición de las compañías discográficas.

Arsenio Rodríguez desarrolló el lenguaje del son montuno y esto determinó que fuera aceptado como un ritmo con personalidad propia, separado del son. En el son montuno la repetición del coro y la intensidad de la ejecución determinan esa diferencia. En el son montuno juega también un papel primordial la improvisación de los músicos solistas. Arsenio fue un virtuoso ejecutante de su instrumento.

Con el tiempo el son montuno desarrolló un «momento» de la canción que Arsenio denominó como «diablo». El diablo dentro de la canción viene a ser como una explosión, como otra parte intensa. La banda se destaca haciendo improvisaciones y convirtiendo al «diablo» en la parte más álgida del tema musical, en algo análogo a las improvisaciones colectivas del dixieland.

El Son montuno y en especial el «diablo» se caracterizan por su complejidad y originalidad. Estos elementos cubanos influenciarían más tarde otros ritmos fuera de Cuba como el Jazz.

También, el Son montuno pasó a ser una fuerte influencia a lo interno de la música popular cubana, abarcando mambo, chachacha, guaracha, rumba, guajira, el songo y la timba, además de estar vinculado al surgimiento del jazz afrocubano y a la formación de la cultura e identidad cubanas en el exterior, en ciudades como Nueva York y Miami; lo que se sigue extiendiendo hacia varios países de los cinco continentes, donde han emigrado los cubanos hasta nuestros días.

Una de las orquesta más reconocidas a nivel mundial, por la amplia variedad de fusiones fue la Sonora Matancera, que interpretó 79 ritmos, fue la más copiada por el proyecto Fania, que tras los sucesos políticos de 1962 aprovecharon el bloqueo a Cuba, que los libró de pagos por Derecho de Autor, esta información está documentada, con demostraciones que se dispondrán en esta página, aunque el objetivo de quien idealizó los proyectos Fania (ex colaborador del Ministerio de Turismo de Cuba) fue apoyar la música cubana, más gustada por su comunidad judía y amantes de Cuba en EEUU, en principio sería beneficioso para los creadores, hubo otros que no lo tomaron así, se dedicaron a desplazar a los cubanos, incluido el mismo innovador Arsenio Rodríguez luego de hacerse con sus arreglos y otras creaciones, para luego mostrarse ante el mundo como supuestos creadores, alimentando confusiones que todavía duran.

FUENTES

Plataforma «Arte y Cultura de Cuba»
Ecured